Los Poyos de la Mesa ("mis visicitudes")
Por marisa elAgo 14, 2008 | EnSenderismo, Parque Natural, Sensaciones | 2 reacciones »
Los Poyos de la Mesa “mis visicitudes”
A veces en la vida te propones cosas por el hecho de saber si eres capaz de hacerlas. Subir a los Poyos de la Mesa por una ladera casi vertical ha sido una experiencia que no olvidaré en la vida.
No lo olvidaré porque fue un reto personal que conseguí. Porque tuve la suerte de subir con Antonio Engra, Vicente, Jose Ramón y Julio y ellos hicieron que no tuviera miedo.
Porque el paisaje era impresionante, más o menos como el esfuerzo que tuve que hacer para llegar arriba.
Soy consciente de que fui más tiempo a cuatro patas que en vertical, de lo ridículo de la situación, de que dejé la ladera sin cardos porque me los llevé todos, con sus correspondientes pinchas, en mis manos. En mi vida me he reído tanto de mi misma. Mientras estos señores andaban “como Pedro por su casa” desafiando la ley de la gravedad, yo me aferré a la raíz de un árbol que Jose Ramón tuvo la gentileza de cederme y no me solté a pesar de la insistencia de Vicente en que me comiera un mantecado y la de Antonio para que me girara para la foto, pero es que me daba miedo verle. Pensaba que si me soltaba del árbol mi propio peso haría que me deslizara y terminara en el Parador Nacional, (por esto del impulso),en el mejor de los casos pidiendo un café..
Al comienzo Vicente me guiaba pacientemente por una sendica de cabras y yo pensaba ¡pero si calzo un cuarenta como voy a poner ahí la bota!. Pero mas arriba ni cabras ni ná, ya pasé directamente a preguntarles si me caía de que modo debía hacerlo, (según Vicente mejor para abajo que de lado), porque ya no sabía donde poner los pies, cosa que Antonio, en el tramo final, solucionó marcándome los pasos con sus botas.
Ignoro si corrí mas peligro o menos, en todo momento si que procuré no poner en peligro a nadie. Solo puedo contaros que sentí una inmensa felicidad, con ese paisaje de ensueño.., sintiendo la caricia del viento aumentar en intensidad al tiempo que aumentábamos altura. Divisando la Peña de los Halcones que tanto me había impresionado vista desde abajo..
Al lado de Antonio aprendí nombres de mariposas y plantas, también la historia del ciervo que cazó Franco con pelos y señales. Antonio no te enfades, pero no lo voy a olvidar en la vida porque el sitio de contármela manda huevos, jaja. De Vicente sabios consejos para no matarme y lo buenos que están los mantecados de Santiago de la Espada. De Julio el punto donde el peligro de muerte había pasado y de Jose Ramón que hay que dejar pinchas en el monte y no llevárselas todas en las manos, que eso no está bien.
Fue una excursión muy corta pero muy intensa que permanecerá en mi corazón porque tuve la suerte de rodearme de” buena gente”. Personas que de un modo u otro no me quitaron la vista de encima para evitar que me ocurriera nada y será por eso que he leído por ahí de que en situaciones tensas o de peligro sale lo mejor de la gente y se crean vínculos pues hala!! Aquí me tenéis, vinculá a los mantecados, a la raíz del árbol o los cardos pero vinculá.
Quiero daros las gracias por esta experiencia que para mí era importante. A Julio por invitarme. A Antonio y Vicente por su increíble paciencia a la hora de marcar mis pasos. A Jose Ramón por cederme esa raíz del árbol que pasará a la historia.”Que no me suelto”.
Gracias de corazón a los cuatro por esa mañana .
Enlace con fotos de Antonio Engra
http://www.cazorlaturismo.com/foro-cazorla-segura-y-las-villas/index.php?topic=3168.30
Aqui os dejo un video que os dedico con todo el cariño a todos los que compartisteis ese dia con mi familia y conmigo.
Espero que os guste
Marisa
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2 comentarios
Me han contado la ruta en dos versiones, la tuya y la de Antonio E.,pero al final, me ha quedado una duda. ¿Te comiste o no los mantecados?
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