Capricho de la Naturaleza,
lugar que bien podría llamarse
“Cerrada de los pensamientos”
Adentrarse en ella, es adentrarse en uno mismo.
Los sentidos se agudizan, intuyendo el regalo que está por venir.
Pequeñas cascadas discurren por las rocas y atrapan la mirada.
Su murmullo penetra en los oídos como la más bella melodía.
Sus gélidas aguas producen una sensación de encogimiento físico….
pero en realidad, lo único que se encoge es el alma.
Se encoge y se doblega ante las grandiosas figuras que el transcurso del tiempo y los elementos han esculpido en las rocas, en ese momento iluminadas por los rayos de sol que penetran caprichosos sus paredes.
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